No es que me las quiera dar de sádico, ni tampoco de violentista, incluso la agresividad no se cuenta entre mis defectos, pero a veces caramba que se hace necesario dar un coscacho. ¿Qué hacía Alejandro Navarro en medio de la protesta del miércoles 29, en plena Alameda? Él, que tiene para pronunciarse la más grandiosa de las tribunas ¡el Senado de la República! (y aún le pagan para ello), que puede convocar a conferencia de prensa cuando lo estime necesario y llegar a través de los diarios y la televisión a todo el país, que recibe una dieta maravillosa que incluso le financia los gastos por concepto de secretarias y comunicación, ¿necesita realmente de una manifestación masiva y callejera para expresarse? ¿Y más encima violenta y con desorden social? La verdad es que a mí por lo menos no me extraña porque desde hace tiempo que vengo observando al senador Navarro y no puede sino antojárseme como una figura conflictiva que sufre de incontinencia mediática en lo que a política se refiere. No importa cómo lo hagas, lo importante es estar ahí, en el tapete de la actualidad, así como en la farándula. ¿Evidencia? no siendo del todo díscolo se sumó con sus actos a los "Díscolos" de Girardi, Enríquez-Ominami y Cía. cuando esta tendencia entró al peak. De otra manera no puede explicarse que apoye toda una protesta contra el Gobierno al cual está obligado por lo menos moralmente a defender, porque para eso fue elegido parlamentario, más aún si la Presidenta pertenece a su mismo partido.
O se es o no se es; no se puede andar apoyando al gobierno día por medio, y es más más honesto arreglar las discrepancias en forma más reservada. Todo Chile pudo ver en la pantalla del televisor la preocupación del señor Alejandro Navarro ad portas de la segunda vuelta de las últimas elecciones presidenciales, cuando, eliminado Lavín, se abrió al país la disyuntiva Piñera-Bachelet. "De aquí mismo me voy directo a trabajar por Michelle", dijo en aquella ocasión . Y sus ojos de angustia hace poco cuando a raíz del Transantiago exclamó "Oiga, si esto nos va costar el gobierno". Para aparecer luego votando en contra de la lista propuesta por el gobierno para el nuevo directorio de Televisión Nacional, de manera tal que por ese voto disidente, y un par más, pierde el gobierno pierde su opción, debiendo ceder a la baja de dos de sus más eminentes candidatos. ¿Síndrome bipolar? No, señor, tan sólo ansias de figuración, de aparecer como el niño malo de la política, de estar en contra de todo, incluso de sus correligionarios. Dos veces he visto en pantalla peleas a combo en los hemiciclos de la Cámara y del Senado, y en las dos Navarro fue protagonista principal, contra moros y cristianos, contra los de este lado y los del otro. En ninguna de las dos salió bien parado.
Ahora un carabinero, en medio del barullo, excedido por el estrés provocado por la violenta manifestación masiva, le propinó un bastonazo en la cabeza, haciéndole sangrar. ¿No ve, pues?, eso es lo que se consigue.
En defensa del senador Navarro tengo que decir que perdonó al carabinero que lo golpeó, renunciando a incoar cualquiera acción judicial contra él. Ahora lo estoy viendo en las noticias afirmando que lo suyo no fue nada comparado con las profundas heridas, fracturas y contusiones que sufrieron en la misma ocasión decenas de carabineros. Por lo demás, justifica su acción y afirma que lo suyo no ha sido deslealtad. A contraplano, la Presidenta anuncia que ha dado por superado el problema y que reconoce que el derecho a la discrepancia es legítimo.
Pero también tenemos que convenir que el senador más ganó que perdió con todo esto: toda la pantalla para él, por casi diez minutos...
1 comentario:
Totalmente de acuerdo, simplemente porque no concibo que un parlamentario participe e incentive este tipo de manifestaciones, que al final siempre terminan en desordenes que nada tienen que ver con la idea original, porque me pregunto ¿que hacian (para variar) estudiantes en una marcha de trabajadores?
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